6 pasos para avanzar de “la vida que debes” a “la vida que deseas”

Desde la infancia se nos “prepara” para lo que debemos ser, pensar, hacer, opinar… y, cuando nos damos cuenta, muchas veces nos encontramos en medio de la vida habiendo cumplido con infinidad de mandatos.
¿El costo de todo eso? Una sensación de falsa seguridad y pseudo pertenencia, pero viviendo en las antípodas de lo que somos, creemos y deseamos

Es cultural. Social. Histórico. Familiar…
Nos enseñaron que ser exitosos pasa por un montón de casilleros que llenar: títulos, diplomas, hijos, matrimonio, dinero, prestigio, “ser alguien”… y, a fin de cuenta, todos en algún punto, llegamos a la conclusión de que acaso la pregunta más trascendental de ser respondida con un “sí” es: “¿eres feliz?”
Por eso, cualquiera que haya sido o sea tu sueño, tu verdadero proyecto de vida, recuerda que todavía está allí esperándote.

¿Por dónde empezar?
No tienes nada que decidir, más que abrir las manos, soltar viejas amarras y dejar que el universo te lleve en el lomo de su río hacia tu propio destino.
Depende de ti. Solamente de ti. De que te animes. De que sientas que te mereces vivir tu propia vida.
Debajo, con los mejores deseos, van 6 propuestas concretas que pueden ayudarte a dar el primer paso.
¡Vamos! ¡Avanza! ¡Atrévete! Que un universo hermoso está esperándote.

1. No le tengas miedo a los cambios

Un viejo axioma en yoga, reza: “Lo que resiste, persiste”. Aquí, no tienes nada que hacer, más que abrir tus manos. Sí, puedes planificar un poco, y es necesario hacerlo. Pero llega un punto en el que hay que dar el salto. ¡Salta, y deja que todo fluya! Toma consciencia de cuánta energía te quita resistirte, en vez de dejar que las cosas fluyan. Manos abiertas, sin aferrarse a nada. Una actitud de vida.

2. No seas la pelota de la opinión ajena

Hagas lo que hagas, habrá gente que te criticará. Tu avanza. No le tienes que pedir permiso a nadie. Cuando alguien critica o enjuicia tus decisiones, solo esta mostrando su punto de vista.Sí, puedes asesorarte, consultar, conversar… pero recuerda que las opiniones son cambiantes. No te aferres a ellas, ni dejes que sacudan tus emociones. La mayoría de la gente, además, no está preparada para la libertad. Y cuando ve gente que va por sus sueños, critica, porque su prisión interna le es insoportable.

3. No temas “fracasar”

El “fracaso” es sólo un término arbitrario que no tiene ningún significado, al igual que el éxito. Son palabras huecas. No existe crecimiento en ningún aspecto de la vida sin ensayo y error. De hecho, se nos educa para no “fracasar”. Así crecemos. Una vez más, ¡salta! y que sea lo que tenga que ser. Además, al rotular de “fracaso” todo aquello que no sale según lo planeado, nos privamos de la oportunidad de aprender. No dejes que el miedo al “fracaso” te paralice, y deja que la vida te sorprenda. Entrégale todo a Dios, al Universo o a quien tu confíes y creas.

4. Redefine qué es el “éxito”

Brevemente, después de tantas experiencias, tormentas atravesadas y años vividos, encuentro que la mejor definición de la persona exitosa, es la siguiente: “Aquella a la que nada ni nadie puede quitarle la sonrisa de la cara”. Es hora de que comiences a entender que el éxito no tiene nada que ver con lo que te han hecho creer hasta aquí.

5. No seas esclavo de la “seguridad”

Nada está bajo nuestro control. Absolutamente nada. Pero acumulamos y nos aferramos a infinidad de cosas, hábitos y personas simplemente por miedo, por la falsa seguridad que nos generan. Sin embargo, todo eso es una ilusión. La persona sabia es quien puede atravesar los valores opuestos de la vida con una sonrisa, e inquebrantable en las situaciones de total incertidumbre. No tengas miedo de soltar lo que sea que ya no quieres para tu vida: trabajo, pareja, hábitos, nombre, forma, género, identidad sexual, religión, lugar donde vives, amistades… lo que fuera. Nadie más que tu puede hacerte feliz ni completarte. Confía en tus propias habilidades y talentos para enfrentar nuevas situaciones, en vez de dejar  que los miedos tomen el mando de tu vida.

6. Pon tu energía en lo que te verdaderamente te importa

No hagas absolutamente nada simplemente porque hay que hacerlo. Todo lo que hagas o dejes de hacer es válido. Pero pregúntate si verdaderamente estás haciendo lo que quieres, lo que deseas. Claro que todos tenemos responsabilidades. Pero también puedes sincerarte con tu corazón y ver si realmente llevas la vida que deseas, junto a quien deseas, donde deseas, haciendo lo que deseas, etc. Y una vez que te hayas sincerado, puedes preguntarte cómo quieres seguir, y cuán compatible es tu deseo con tu vida. Puede que haya etapas para hacerlo, o que saltes de una vez. Tu sabrás cuándo, cómo, en qué forma, y a qué ritmo. Confía en tu intuición y en tu sabiduría interna; ellas te guiarán por el camino correcto.