29 febrero, 2020

Conoce la leyenda maya del colibrí que conmueve a todos los seres de esta Tierra

Según la antigua cultura precolombina, las bellas aves fueron creadas por los mismísimos dioses con una misión tan importante como hermosa

Hay quienes aseguran que cuando vemos un picaflor, o colibrí, es porque un alma amada nos ha venido a visitar.

Por ejemplo, una leyenda guaraní -así como otras tantas tradiciones antiguas- enseña que la muerte no es el final de la vida, pues el ser humano, al morir, abandona el cuerpo en la Tierra pero su alma continúa existiendo.

Por su parte, otra antigua leyenda, proveniente de la cultura maya, cuenta que los colibríes existen en el mundo por un motivo sumamente especial, y que son una creación muy querida de los dioses.

De hecho, los colibríes son de las criaturas más hermosas de la Tierra: son bellos, ligeros, coloridos, inteligentes y sutiles. Con todas estas cualidades, no es de extrañar que sea una de las criaturas que más admiración genere tanto en gente grande como entre las personas más pequeñas.

Entonces, ¿qué narra la vieja leyenda maya sobre estos extraordinarios seres?

Los viejos mayas cuentan que los dioses crearon todas las cosas en la Tierra y, al hacerlo, a cada animal, a cada árbol y a cada piedra le encargaron un trabajo específico. Pero cuando ya habían terminado, notaron que no había nadie encargado de llevar sus deseos y sus pensamientos de un lugar a otro.

Como ya no contaban ni con más barro ni con más maíz para crear otro animal, tomaron una piedra de jade y con ella tallaron una flecha muy pequeña. Cuando la estuvo lista, soplaron sobre ella y la pequeña flecha salió volando. Desde ese instante, dejó de ser una simple flecha. Ahora tenía vida: los dioses habían creado al x ts’unu’um , es decir, el colibrí.

Se trataba de un ser bellísimo y maravilloso que brillaba bajo el sol como las gotas de lluvia y reflejaba todos sus colores. Sus plumas eran tan frágiles y tan ligeras, que el colibrí podía acercarse a las flores más delicadas sin siquiera mover un solo pétalo.

Cuando los descubrieron, los hombres codiciosos trataron de atrapar a esa hermosa ave para adornarse con sus plumas. Los Dioses, al verlos, se enojaron y dijeron que, si alguien osaba siquiera tocar a un colibrí, sería serveramente castigado.

Y es por eso que no es posible mantenerlos cautivos dentro de la prisión de una jaula. Al igual que al alma humana, los Dioses crearon a los colibríes para que vuelen sin limitaciones, y sean libres.

Entonces, y de acuerdo con la leyenda maya, cuando vemos un colibrí significa que nos está trayendo un mensaje de amor y cariño. ¿Quién lo envía? Alguien que está pensando en ti, ya sea en esta Tierra, o en el más allá.

Y ese fue precisamente el trabajo específico (y hermoso, por cierto) que los dioses les encargaron a los bellos colibríes: ser los mensajeros de los pensamientos y los sentimientos más puros, tanto de los hombres como de los mismísimos dioses que los crearon.