20 mayo, 2019

Dalai Lama: 10 lecciones fundamentales para vida

«El amor puro y la compasión verdadera deberían abrazar incluso a aquellas personas que nos lastiman«, enseña uno de los líderes espirituales más importantes de la actualidad. Su sabiduría, que ha traspasado las fronteras del budismo tibetano, es una luz sobre la Tierra que nos ayuda a eliminar los prejuicios que nos alejan de la verdadera felicidad

Las 10 enseñanzas de vida del Dalai Lama que compartimos debajo pueden a contribuir a hacerte más fuerte y estable, a tener más paz  en tu mente y a llevar una sonrisa más duradera en tu corazón. ¡Tenlas presentes y recuérdalas diariamente! Y no solo por ti, si no por el bienestar de toda la Humanidad.

1. No lastimes a los demás bajo ningún concepto; esto incluye a las personas, a los animales, a las plantas y a la Tierra misma. Abstente de hacer daño, ya sea con tus pensamientos, palabras o acciones. También recuerda que eres responsable por lo que haces, y por lo que no haces.

2. Haz amigos nuevos y nutre tus amistades viejas. La amistad es alegría, amor. Haz un amigo nuevo cada día. Sé cada día un mejor amigo con tus amigos de siempre, ábrete a nuevas amistades. Amplía y expande tu círculo de pertenencia. Recuerda que el mundo entero es tu casa y tu familia. No tengas miedo de mostrarte como eres; sé amable, amoroso y sincero. Recuerda que el más gana es el que más da.

3. Proponte ser feliz. Tu felicidad depende nada más que de ti. Y ser felices es el fin de nuestras vidas. Es fundamental que sientas que mereces ser feliz, primero, y que luego te comprometas al 100 por ciento con tu propia felicidad. Recuerda siempre qué te hace feliz y qué te aleja de tu felicidad. Haz más de lo que te da alegría y evita hasta donde puedas lo que te quita tu bienestar. Toma responsabilidad por tu vida, por tus emociones y por quién eres. Solamente tu puedes lograr ser feliz. Nadie puede hacer esto por ti.

4. Sé amable y compasivo siempre que sea posible: ¡siempre es posible! Recuerda siempre estos tres pilares básicos: el respeto, el perdón y la bondad con todos los seres de esta Tierra. Si nos respetáramos y tratásemos compasivamente, no habría ni la mitad de los conflictos que existen en la actualidad. No olvides que todos somos uno y que todos deseamos lo mismo: paz, amor y felicidad. Trata a los demás como te gusta que te traten a ti. Llena tu vida de bondad y te convertirás en la mejor versión de ti mismo. Verás, además, como todo vuelve.

5. No descuides tu paz mental. Medita diariamente, y si eso no es posible, al menos una vez a la semana. Recuerda hacer afirmaciones de bienestar siempre que te sientas bajo de energía, estresado o aburrido. El yoga, las técnicas de respiración y el conocimiento pueden ayudarte a calmar tu mente.
Pasa más tiempo en la naturaleza. Es muy difícil ser amoroso y compasivo cuando hay turbulencias en nuestra mente.

6. Sé más flexible. El junco es más fuerte que la madera. No te obsesiones con la idea de que todo debe hacerse a tu manera: los demás también tienen sus puntos de vista, sus deseos y sus derechos a hacer las cosas a su manera.
Recuerda que no eres la única persona involucrada, que tu punto de vista no es el único, y que los demás tienen derecho a tener sus puntos de vista. Ten presente que la armonía en la diversidad es posible. Cuando haya diferencia de opiniones, evita pelear o entrar en conflictos: más bien, busca el punto intermedio. Aprende a negocia con tus propias rigideces y con los demás, para llegar a una situación en la que todas las partes se sientan a gusto. La respiración profunda y lenta es importante en momentos en que la ira toma el control de nuestras emociones. ¿Cuál es el precio de tu paz mental? Cuando hables, hazlo respetuosa, deliberada y tranquilamente, sin acelerarte ni elevar el tono de voz; sin burlas ni brusquedad. Nunca insultes, y si te insultan, no te ofendas: recuerda que la persona sólo está expresándose desde su enojo, no desde la verdad. Si alguien te habla de forma violenta, puedes decirle en un tono amable que quizás ese no sea el mejor momento ni la forma de hablar, y que pueden dejar la conversación para otro momento. Nada se logra con violencia, ni se logrará jamás.

7. Cuida, honra y respeta a la Madre Tierra. No vivimos solos y no somos el centro del universo. No desperdicies el agua, los alimentos y el espacio. No contamines, en la medida que sea posible. Infórmate para saber cómo cuidar el medio ambiente. Involúcrate en acciones comunitarias; desde plantar árboles, recoger basura, educar a otras personas, etc. Recuerda que una dieta vegetariana contribuye notablemente, por múltiples motivos, al cuidado de nuestro Planeta.

8. Haz más cara tu queja y más barato tu agradecimiento. Quejarse es la mejor manera de espantar a las personas, de llenarte de mala energía y de alejarte de tu ser. Siempre que te quejes, sé consciente de ello. Aprende a admitir que cuando te quejas no estás dando lo mejor de ti. En el momento en que tomas conciencia de que te estás quejando puedes evitarlo y dejar de hacerlo. Recuerda también, cambiar tus quejas por agradecimiento. ¡Recíclalas! Siempre que te vayas a quejar, detente. Luego, agradece por algo bueno que tengas en tu vida. Por más pequeño que creas que eso sea. La vida es un regalo, una celebración: ¡enamórate de ella! Da lo mejor de ti y el mundo te dará lo mejor. Cuanta más abundancia sientas, más te será dado. Es una ley de vida.

9. Ponte en los zapatos de los demás. Aprende a mirar las cosas desde los ojos de los demás; cuando hables o con alguien no tengas solamente tu punto de vista. ¡Ponte en los zapatos de los demás! Empatiza con su situación, con su historia, con su educación y creencias. Si puedes hacer esto último, todo será más fácil para ti y los demás.

10. No permitas que la tecnología sea el centro de tu vida. Muchas veces creemos que las conexiones más importantes de nuestras vidas pasan por el Wifi. Sin embargo, nunca está de más recordar que las relaciones y vínculos más importantes son la conexión con nosotros mismos, con el Universo y con los demás. No desestimes el tiempo que pasas con otros seres humanos; aprende a reconocer el valor de hablar cara a cara, de dar un abrazo a un amigo, de generar una sonrisa, de brindarle un amable saludo a un desconocido… No pases todo el día con la vista clavada en tu ordenador o en tu celular: abre los ojos, levanta tu mirada y sorpréndete con la belleza, el amor y la alegría que te rodean.

Inspirado en las enseñanzas del Dalai Lama.