21 octubre, 2019

Dalai Lama: Los ocho versos para adiestrar la mente

Las enseñanzas -escritas hace más de 800 años por el Geshe Langri Tangpa- nos ofrecen una guía práctica para neutralizar los comportamientos y pensamientos negativos, y evitar así el sufrimiento

Por Isha Escribano

Hace más de 800 años, poco tiempo después de que el maestro indio Atisha Dipamkara introdujera en el Tíbet la escuela kadampa (tradición que influyó profundamente en las demás tradiciones espirituales que por aquel entonces existían en las alturas tibetanas), Su Santidad el Dalai Lama Langri Tangpa (1054-1123) escribió el texto básico de una maravillosa enseñanza conocida como Los Ocho Versos para Adiestrar la Mente.

Uno de los discípulos directos de Dromtonpa, que a su vez era el discípulo principal de Atisha, el Geshe Langri Tangpa resumió la enseñanza, extremadamente profunda, en ocho concisos pero poderosos versos que resumen las enseñanzas fundamentales sobre la sabiduría -o conocimiento intuitivo-, y el método -o medios hábiles-.

Así, Los Ocho Versos para Adiestrar la Mente -que constituyen la síntesis del budismo mahayana tibetano y conforman una guía práctica del desarrollo de las virtudes, de la convivencia, de la transformación de las emociones y de la mente– se focalizan en el compromiso y en los antídotos que le permitirán al practicante contrarrestar sus acaso dos obstáculos mayores:

los pensamientos de autoestima, y el sentimiento de egoísmo y de egocentrismo en los que están enraizados. Los antídotos contra este primer obstáculo son el cultivo del altruismo, la compasión y la bodichita; esto es, el deseo de alcanzar la iluminación para bien de todos los seres de esta Tierra.

el apego a un yo duradero que existe permanentemente. El antídoto a este segundo obstáculo está incluido en las enseñanzas de sabiduría de Los Ocho Versos para Adiestrar la Mente, por lo que puede decirse que el texto contiene la quintaesencia de las enseñanzas de Buda, aunque expuesta de una manera diferente.

Gradualmente, y gracias al adiestramiento de la propia mente, las tendencias del egocentrismo comienzan a disminuir hasta dejar de ser un problema o una perturbación mental. Entonces es posible darle un nuevo enfoque a la mente y sostenerla en el contentamiento, la alegría empática y la ecuanimidad. El corazón, simultáneamente, se calma, se aligera; ya no está preocupado por las viscisitudes del propio yo. Y con un corazón despreocupado nos liberamos también del miedo, la angustia y la ansiedad (producto de un egocentrismo que reside en la mente), y que ahora es sustituido por una paz profunda y verdadera.

A continuación se presentan Los Ocho Versos para Adiestrar la Mente, expresados de forma clara y sencilla por el Geshe Langri Thangpa.

1Con la determinación de realizar
El más elevado bien para todos los seres, 
Que son superiores a la joya que otorga todos los deseos,
Que siempre pueda considerarlos como lo más valioso.

Todos los seres de esta Tierra son valiosos, por encima de cualquier interés, sentimiento o realidad. Cultivar el amor y la compasión hacia el mundo nos garantiza la paz interior, las emociones puras y el respeto hacia nosotros mismos y la Madre Tierra.

2Cada vez que me encuentre en compañía de otros,
Que pueda considerarme el más humilde de todos,
Y desde lo más profundo de mi corazón,
Estime a los otros como lo más sublime.

Para ser empáticos y altruistas es necesario trabajar con nuestro yo, observándolo, y superando las actitudes negativas día a día. Todo en la vida es enseñanza.

3En todas las acciones examinaré mi mente,
Y tan pronto como surjan emociones conflictivas,
Que me pongan en peligro a mí o a los otros,
Que decididamente pueda hacerles frente y apartarlas.

Tomar consciencia de nuestros pensamientos, sensaciones y emociones nos permite disolver sentimientos apasionados y evitar actos intempestivos. Lo que más debemos trabajar es la ira -tal vez la emoción más peligrosa y destructora, base de la cual es el miedo. 

4Cuando me encuentre con seres de naturaleza malvada,
Dominados por pesadas faltas e intenso sufrimiento,
Que pueda considerarlos con aprecio,
Como si hubiera encontrado un tesoro difícil de hallar.

Al igual que podemos aprender de nuestras emociones negativas, también podemos aprender y apreciar a las personas que están invadidas por esos sentimientos. Observar a las personas irascibles es una gran manera de poner a prueba nuestra evolución emocional.

5Cuando por celos me maltraten,
Con abusos, calumnias y demás,
Que pueda aceptar la derrota
Y ofrecer la victoria a los demás.

Cada cual domina sus silencios y sus palabras. Nuestra autoestima está más allá de los agravios que puedan motivar los celos y la envidia de otros. Además, la capacidad de compasión nos ayuda a subir un peldaño más en nuestra madurez emocional.

6 Cuando alguien al que haya beneficiado
Y en quien haya depositado mi confianza,
Sin razón me lastime gravemente,
Que aprenda a verlo como si fuera mi noble maestro.

La paciencia se pone a prueba, por ejemplo, cuando un amigo no sabe valorar bien lo que le hemos podido ofrecer. Es fundaental aceptar la naturaleza de la mente humana.

7En resumen, que pueda ofrecer a todos sin excepción,
Directa e indirectamente, toda ayuda y felicidad.
Que pueda secretamente tomar sobre mí
El daño y sufrimiento de todas mis madres.

Dar lo mejor de cada uno y compartir los talentos y cualidades positivas ayudará a que comprendamos el estado mental y la virtud de los demás.

8Que pueda mantener estas prácticas
Sin mancharlas con las ocho preocupaciones mundanas
Y percibiendo todos los fenómenos como una ilusión,
Pueda liberarme de mi apego.

Todo, incluso lo que nos sucede y sentimos es efímero y fugaz. Todo pasa. Todo cambia. Por eso, ser conscientes de la impermanencia y del carácter ilusorio de de la vida nos ayudará a desapegarnos de las cosas que nos rodean, soltando todo que nos hace daño o impide nuestro crecimiento espiritual.


(*) El desarrollo de la mente compasiva emplea una serie de contemplaciones, que incluyen el ejemplo de la ayuda, atención y cariño que nos han brindado nuestros padres, y en particular nuestras madres, a fin de que podamos desarrollar un amor sincero y profundo por todos los seres, ya que todos ellos han sido, en incontables vidas pasadas nuestras madres, allegados y amigos, mostrándonos la misma bondad y cuidado.

(**) Los ocho dharmas mundanos son afectados por cuatro pares de opuestos, deseando el primero y rechazando el segundo: felicidad y sufrimiento; ganancia y pérdida; fama y anonimato; alabanza y desprecio.