20 octubre, 2019

Los beneficios del yoga, los mantras y la meditación a nivel molecular

Unos pocos minutos de relajación diaria son suficiente para activar los intrincados mecanismos moleculares que nos protegen de los efectos nocivos del estrés

¿Qué tienen en común las ancestrales técnicas provenientes de la India, tales como el yoga, la meditación, la repetición de mantras o los pranayamas (técnicas de respiración)?

Entre otras cosas, que calman la incesante actividad de pensamientos e inducen, por ende, a un profundo estado de relajación mental y corporal.

Sí. Ya sea meditando, realizando una serie de posturas de yoga, llevando la atención consciente a la respiración o repitiendo una sencilla serie de sonidos en sánscrito (mantras) se consigue traer la mente al aquí y ahora y, al liberarla del continuo oscilar entre el pasado y el futuro, nos liberamos de la continua y agotadora actividad mental.

Entonces, una vez que se detiene todo ese rumiar de recuerdos, miedos, planificaciones, dudas… -aunque sea por unos minutos, o incluso pequeñas fracciones de segundos-, se logra un estado psicofísico de relajación profunda, al que la fisiología moderna denominó como “respuesta de relajación”.

Curiosamente, hasta el momento solo existían investigaciones que efectivamente avalaban los múltiples beneficios del yoga y otras técnicas de relajación, en personas con depresión o ansiedad y en aquellas con dolencias físicas tales como las enfermedades autoinmunes, cardiovasculares y la hipertensión. Es decir, que el foco de los beneficios siempre estaba puesto en los beneficios clínicos observables por métodos convencionales: observación, interrogación del paciente, análisis de laboratorio, diagnóstico por imágenes, etc.

Tales estudios evidenciaban claramente los notorios cambios a nivel fisiológico producidos por la “respuesta de relajación”, que contrarrestaban sustancialmente los efectos nocivos de la respuesta contraria, la inducida por el estrés, en los pacientes estudiados.

Sin embargo, un flamante estudio publicado en la revista científica PLoS ONE, y realizado en los hospitales Massachusetts General Hospital y Beth Israel Deaconess Medical Center de Boston, Massachusetts, logró explicar, pero un nivel todavía más profundo, los cambios que ocurren a nivel molecular, y que explicarían los efectos fisiológicos inducidos por la “respuesta de relajación”.

Finalmente, la ciencia moderna pone por primera vez en evidencia cuáles son los efectos positivos resultantes de la práctica de las técnicas que nos legaron los antiguos rishis, o sabios, de la antigua India, pero a nivel microscópico, molecular.

El novedoso estudio observó detalles puntuales, tales como cambios en la expresión de genes relacionados con el metabolismo (genes mitocondriales y secreción de insulina), y genes relacionados con el envejecimiento (la protección contra el estrés oxidativo y genes necesarios para el mantenimiento de la longitud de los telómeros).

Asimismo, el estudio demostró una clara tendencia a la baja de aquellos genes directamente relacionados con la respuesta fisiológica al estrés (nada de procesos inflamatorios). Y es especialmente interesante subrayar también que al analizar el valor de la expresión de los mismos genes en un grupo de practicantes habituales de técnicas meditativas se encuentran las mismas tendencias al alza o a la baja pero mucho más acentuadas y constantes.

De esta forma, los practicantes habituales de prácticas como el yoga, las técnicas de respiración, la meditación y la repetición de mantras, no solo mejoran su calidad de vida diaria sino que además están invirtiendo en bienestar para su el futuro, ya que protegen a su cuerpo de los efectos nocivos del estrés de una manera continuada.

El estrés, por su parte, es la respuesta fisiológica natural -de huída o lucha- necesaria para poder reaccionar frente a un peligro repentino, o de una situación que requiere cierto estado de alerta. Y está bien que ese estímulo dure lo que dura la situación particular. Pero el ritmo de vida frenético de la sociedad moderna produce que el estado de alerta sea constante, generando así altos niveles de hormonas relacionadas con el estrés sostenidos en el tiempo. Con el tiempo, tarde o temprano, se comienzan a sufrir las consecuencias fisiológicas y psicológicas consecuentes: procesos inflamatorios que afectan a diferentes órganos, exceso de oxidación metabólico, elevados índices de presión arterial, angustia, depresión, ira, brotes de violencia o insomnio, entre tantas otras dolencias.

Aprender a meditar, y tener la disciplina para hacerlo diariamente, puede que no suceda de la noche a la mañana. Pero con un buen maestro, tiempo, dedicación y constancia todo es posible.

El estudio concluyó que tan solo 10 a 20 minutos de relajación diaria son suficiente para poner en marcha los intrincados mecanismos moleculares que nos protegen de los efectos nocivos del estrés.

En resumen: la vida moderna no es simple para nadie y sus consecuencias nos afectan en diversos planos y en múltiples formas. Por eso, es fundamental aprender alguna de las técnicas de relajación mencionadas y practicarlas -como enseñaba Patanjali, uno de los más grandes referentes de la ciencia del yoga- de manera sostenida, sin interrupciones en el tiempo y honrándolas.

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Glosario

Molecular: quiere decir a nivel de la molécula de ADN (ácido desoxirribonucleico) que es aquella que almacena la información génica en unidades funcionales discretas llamadas genes.

Gen: es una secuencia lineal de ADN esencial para una función específica, ya sea en el desarrollo del organismo o en el mantenimiento de una función fisiológica normal.

Mitocondrial: las mitocondrias son orgánulos celulares que generan la mayor parte de los suministros de trifosfato de adenosina (ATP) que necesita la célula como fuente de energía química.

Estrés oxidativo: es un fenómeno causado por un desequilibrio entre la producción de oxígeno reactivo y la capacidad de un sistema biológico de detoxificar rápidamente los reactivos intermedios o reparar los daños producidos.

Telómero: estructura que se encuentra al final de los cromosomas lineales y que es necesaria para la correcta división de la célula. Su longitud está relacionada con el envejecimiento celular.

Fuente: extraído y adapatado de una nota publicada en el blog de la Escuela de Yoga Mandiram.