10 febrero, 2020

Durga: el mantra de la madre de Ganesha que despierta la fuerza interior

Los sonidos de la Diosa de la Guerra fortalecen el coraje y el divino poder femenino; Durga no le teme a nada ni a nadie y además posee un extraordinario sentido del humor

Los mantras de Durga nos ayudan a despertar y vitalizar nuestra fuerza interior sin miedos ni culpas, y a tener la valentía de dejar ir de nuestras vidas todo aquello que es tóxico, que nos lastima, que no nos empodera o que nos drena la energía; ya sean personas, situaciones, hábitos o lugares.

Y por eso se la venera tanto en la India: Durga es la gran diosa protectora que con su feminidad enorme y maternal ferocidad es capaz de enfrentarse a las fuerzas oscuras, permitiéndole así a los demonios regresar, tras su derrota, al mundo de la luz.

Durga, la diosa de la guerra, es una de las deidades de la mitología hindú más valientes, femeninas, poderosas, atractivas y seductoras a la vez. Es esposa de Shiva y madre de Kartikeia (el dios de la guerra) y de Ganesha (la deidad con cabeza de elefante que remueve los obstáculos).

En las imágenes lleva su hermoso y musculoso cuerpo adornado de todo tipo de joyas, su piel brilla eróticamente y sus grandes senos son la viva imagen de la sexualidad.

Sus ocho brazos empuñan diferentes tipos de armas: espada, arco, flechas, disco y tridente. También sujeta con una de sus manos un japa mala (o rosario hindú, como símbolo de la meditación) y una concha (el poder de sonido y los mantras).

Esta diosa tiene tres ojos: el izquierdo simboliza el deseo o la intención (la luna); el derecho representa la acción (el sol); su tercer ojo en el entrecejo manifiesta su sabiduría (fuego). Cabalga sobre un león, arquetipo de fuerza y determinación.

Cuenta la leyenda que por el bien del mundo la poderosa diosa se enfrentó al demonio, durante largas nueve noches y diez días, y que fue absolutamente la única que pudo derrotarlo. 

¿Y qué representa el demonio contra el que pelea Durga? Puede ser una persona arrogante, déspota, egoísta, destructiva y malvada, o también puede ser nuestro propio ego. Enfrentando tanto al uno como al otro ayudamos a que ambos aprendan la lección y se coloquen en un lugar apropiado para que el mundo sea un lugar mejor y recupere su armonía.

La repetición de los mantras de Durga, aunque sea unos minutos al día, es una manera sumamente sencilla de calmar la mente y de redoblar la fuerza, la valentía y el coraje para aprender a decir que no, y para hacer realizar todo tipo de cambios decisivos, y positivos, en la vida. De hecho, Durga significa la invencible” o “la inaccesible” (del sánscrito dur, ‘difícil’, y ga: ‘salir’).

Para Durga no existe el miedo no existe, pues sabe que posee todas las armas necesarias para la victoria. Tampoco tiene miedo ni culpa, pues es consciente de que solo derrotando a los demonios será capaz de ayudarlos.

La enseñanza más profunda de Durga es que amar el mundo implica defenderlo cuando y cuantas veces sea necesario hacerlo, y que la lucha es, a veces, inevitable

La fuerza interior y el confrontamiento son aspectos ineludibles de la vida y para poder protegernos y proteger nuestro mundo hemos de encontrar en nuestro interior todas las herramientas que, aunque muchas veces olvidamos o subestimamos, siguen estando: el coraje, la fuerza, la valentía, el arrojo, la determinación y hasta la ferocidad si es necesario.

Durga es un avatar de Shakti, la Gran Madre de todo (tanto de lo bueno y de lo malo). Y por eso vencer a los demonios implica ser justa y cuidar del mundo, haciéndole así recuperar su equilibrio de amor y paz. ¿Comprendes la importancia que de cantar diariamente este mantra?

Tanto el sentimiento de culpabilidad típico de Occidente, como el servilismo que la sociedad hetero-patriarcal nos ha inculcado, nos han hecho concebir la fuerza, la lucha o la determinación como algo negativo en una mujer, cuando no lo son. 

Todas las deidades tienen varios mantras en la India. Aquí, se propone uno muy sencillo para repetir diariamente:

Om Dum Durgaye Namaha

Su traducción sería algo así como: “Saludo e invoco a la Diosa Invencible capaz de superar todo tipo de adversidad”.

Mientras cantas y repites el mantra puedes visualizar la imagen de Durga, junto con su fuerza o el color rojo, que es su color.

En Internet encontrarás muchísimas versiones de este mantra de Durga, u otros.

Por último, otro de los aspectos fundamentales de Durga es su faceta de madre protectora. Durga sale a la lucha para “proteger al mundo”. Pero no se trata de una madre mimosa que te acaricia, sino de una madre determinada a proporcionarte valor para afrontar tu destino. En este sentido, se suele venerar a Durga para pedir y buscar la protección ante cualquier adversidad.

Solamente cuando admitimos que no sabemos algo o que no podemos y nos ponemos en manos de la vida, de una fuerza superior, ahí es cuando aparece Durga: solamente cuando veneramos y respetamos el poder femenino (la aclaración de esto último va a colación de que hay muchas personas que lo desprecian, le temen o lo ridiculizan).

Integrarla en la vida cotidiana significa buscar en nuestra sabiduría interna la fuerza y arrojo para resolver conflictos. Eso sí, Durga es famosa por aparecer solo cuando se la reclama. La tradición dice que solo aparece cuando se la invoca y venera.