2 febrero, 2020

El canto grupal es una de las actividades más terapéuticas

Mejora la autoestima y la habilidad para comunicarse con los demás; además, disminuye el estrés y ayuda a influenciar de manera positiva nuestro entorno

En la vida moderna, especialmente en Occidente, estamos constantemente bombardeados con información de toda índole, a tal punto que nuestro sistema nervioso no da abasto a procesar tanta cantidad de datos. Todo eso, sumado al hecho de que ya desde pequeños la educación le da mucha más importancia a las ciencias duras que a las humanidades, se termina generando un gran desequilibrio a favor del lado izquierdo del cerebro, que es el que se relaciona con la expresión verbal, las matemáticas, la lógica y el pensamiento lineal.

Y debido a que el izquierdo es por lejos el hemisferio dominante en la mayoría de los individuos, son cada vez son más las escuelas e investigadores que insisten en la importancia de estimular y equilibrar ambas partes cerebrales desde la niñez, a fin de nutrir otros atributos humanos sumamente valiosos, tales como la intuición, la expresión no verbal, las emociones, la percepción u orientación espacial y el pensamiento circular o no lineal.

Numerosos trabajos de investigación observaron que las personas en las que su hemisferio predominante es el derecho estudian, piensan, recuerdan y aprenden en imágenes, como si se tratara de una película sin sonido; suelen ser personas sumamente creativas y de gran imaginación.

Entonces, ¿cómo hacer entonces para equilibrar ambos hemisferios cerebrales? Una de las forma más rápidas y sencillas es cantando. Sí, simplemente cantando, ya que el canto promueve la activación del lado derecho del cerebro, y eso solo nos conecta con un infinito mundo de posibilidades. Y toda persona que puede hablar, también puede cantar.

Hasta no hace mucho, los seres humanos cantabamos más: en la iglesia, en coros, alrededor del fogón, en campamentos, en la escuela… Sin embargo, una historia común de las personas que ya no cantan es que en algún momento de sus vidas alguien las juzgó y tildó su voz como imperfecta, y las llamó a silenciarse. Pero no necesitamos ser cantantes profesionales para beneficiarnos de la música, ni para cantar, y por suerte, el canto grupal está experimentando un resurgimiento y mucha gente se anima a cantar otra vez gracias a los grupos.

Tania de Jong, cantante y fundadora de Creativity Australia, aprendió a usar el canto grupal para animar a que cada persona pueda explorar su voz. En sus ensambles, de Jong propone una diversidad de voces para cantar regularmente, y cada encuentro permite que espontáneamente surja la creatividad en cada persona. Además, los grupos de canto generan fuertes lazos de conexión, contención y sensación de pertenencia con los demás.

Lo maravilloso de cantar es que se reciben todos los beneficios sin necesidad de ser una persona virtuosa en la materia; de hecho, hay estudios que demostraron el canto grupal produce sensaciones terapéuticas y satisfactorias aunque el resultado no necesariamente sea de la mejor calidad artística.

Katie Kat, una cantante de ópera americana, trabaja para entusiasmar a que la gente cante más seguido, más allá de lo que piensen sobre sus habilidades.

Al cantar, las vibraciones se expanden a través del cuerpo, modificando así los estados físicos y emocionales. El canto es tan antiguo como el ser humano. Es innato, ancestral y está dentro nuestro. Realmente es una de las mejores actividades terapuéuticas que podemos hacer.

Es fundamental recordar y recobrar actividades como el canto y el canto grupal, y sostenerlas en el tiempo, por nuestro bien y por el de nuestra comunidad.

El objeto de esta nota, además de informativa, es el de animarte a que participes en ensambles vocales en tu barrio, escuela, grupos sociales, o unirte a alguno que resuene con tus intereses. Y si sos practicante de yoga, o no, puedes sumarte a encuentros grupales mantras y meditación.