27 mayo, 2019

El significado del número 108 en la evolución del ser humano

El número de tres cifras viene repitiéndose desde los orígenes de la Humanidad en infinidad de disciplinas, ciencias y tradiciones; en la antigua India, ya estaba presente en la astronomía, astrología, matemáticas, medicina, yoga, rituales, textos sagrados e infinidad de representaciones simbólicas.
Ahora, y más allá de todas las hipótesis: ¿cuál es su verdadero significado?

Por Isha Escribano

A medida que nos adentramos más y más en la cultura de la antigua India nos sorprendemos al notar que hay un número de tres cifras que se repite, como un mantra, una y otra vez. Sí, es el número 108. Veamos algunos ejemplos: 108 son los saludos al sol que se hacen en las prácticas de yoga; 108 son las cuentas del japa mala, o rosario hindú utilizado para la recitación de mantras; existen 108 formas de colocarse el sari (en India, el atuendo preferido de las mujeres); varios textos indios describen 108 formas de danzas; y el antiguo alfabeto Devanagari -que se utiliza en el sánscrito, el hindi y otra gran cantidad de idiomas del subcontinente indio- está compuesto por 54 letras de las cuales cada una cuenta con un aspecto masculino (Shiva) y otro femenino (Shakti); por lo que suman en total 108.

Se dice que hay 108 nombres de Ganesha, de Vishnu y que son 108 las gopis de Krishna; los puntos marma, o puntos donde se cruzan líneas estructurales corporales y sutiles (energéticas), que hoy la medicina china conoce como meridianos de acupuntura, también son 108: 54 de cualidades masculinas y 54, femeninas; con respecto al concepto del tiempo, la tradición védica describe 108 sensaciones temporales: 36 asociadas con el pasado, 36 con el presente y 36 con el futuro; y también se ha descripto que si una persona entra en samadhi profundo -meditación continua y sostenida-, respira solo 108 veces por día (cuando, en condiciones normales, la frecuencia respiratoria normal para un adulto sano es entre 8 a 16 veces).

El jyotisha, o astrología védica, describe la existencia de 12 constelaciones y 9 particiones de arcos denominados navamshas (literalmente, “novena división”) o chandrakalas (chandra es luna; kalas, son las divisiones en total); la multiplicación de 12 por 9 es igual a 108.

Del mismo modo, los 9 planetas -representados en un cuadrado de 3 casillas a cada lado, con el Sol en el centro y los otros 8 alrededor: Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno, Râhu y Ketu-, multiplicados por las doce casas astrológicas, también suman 108; el diámetro del Sol es, según las observaciones de los antiguos sabios, o rishis, 108 más grande que el del planeta Tierra; y también notaron que la distancia comprendida entre la Tierra y la Luna equivale a 108 veces el diámetro de esta última.El Ganges, el río místico y sagrado de la India, se extiende en una latitud de 9 grados (del 22 al 31) y una longitud de 12 grados (del 79 al 91); una vez más: 12 por 9, igual a 108. Además, se consideran que son 108 los Upanishads principales; de los cuales 10 corresponden al Rigveda, 50 al Yajurveda, 16 al Samaveda y 32 al Atharaveda (se conoce como Upanishads a cada una de las más de 200 escrituras sagradas védicas en sánscrito, y de las cuales las más antiguas y representativas datan de entre el 1500 y 500 a. C.).

Como vemos, los ejemplos son tan plurales, fascinantes y complejos como la historia, la tradición y los misterios mismos de la antigua India. Y podríamos seguir enumerando muchísimos más.
Sin embargo, sigue quedando abierta la pregunta: ¿es, el 108, efectivamente, un número sagrado? ¿Por qué? ¿Qué significan esas tres cifras? ¿Qué nos enseñan?
De todas las respuestas existentes, prefiero reparar aquí en algo que escuché hace tiempo en un ashram en Bangalore, al sur de la India, respecto de la evolución del ser humano en esta Tierra y su relación con el número 108.
El progreso espiritual -enseñaba la suave voz de mi gurú, frente a una multitud silente- podría resumirse en tres etapas: esto es, pasar de ser uno (individuación, separación, mente, ego), a ser nadie (cero; vacuidad; hueco y vacío; no ego o no mente), y de ser nadie a ser todos (el infinito, representado por el número 8; la Totalidad; la gota que se sabe nuevamente océano). Tan simple, como tan complejo, arduo y trabajoso.
Ya lo enseñaba Patanjali en su clásico Yoga Sutras: nada se logra si no se hace sostenido en el tiempo, sin interrupción y honrándolo. Es así. Sin esfuerzo ni disciplina, no hay progreso posible.

Lo mismo en el camino del yoga. Y de ahí la importancia práctica del 108: es un número que sintetiza el inabarcable conocimiento védico, y que resume las 3 grandes etapas de quienes transitan el sendero del máximo conocimiento; un viaje de la mente al corazón, un largo camino de regreso a casa; de la ignorancia a la iluminación.
Así, todo queda resumido en esos tres números: ¡108!del 1 (ego) al 0 (nadie), y del 0 (nadie) al 8 (infinito). O, lo que es lo mismo que decir: «¡Jai Gurudev!», cuya traducción literal es «Victoria a la mente grande», y su simbolismo: «Saludo a lo más hermoso que hay en ti». ¡Jai Gurudev!

*Isha Escribano es una cantante, música y compositora transgénero – creadora de Indra Mantras –; escritora y periodista; médica especializada en psicoterapias individuales y grupales; e instructora de yoga, técnicas de respiración y meditación.