10 mayo, 2019

Gregg Braden: La clave para transformar nuestras vidas

Todos hemos experimentado momentos decisivos en nuestras vidas, aunque algunos son más memorables que otros. Aquí, el autor de literatura New Age nos comparte dos memorables puntos de inflexión en un verano, tanto para él, como para toda la humanidad

En el verano de 1969, experimenté dos puntos de inflexión que cambiaron mi vida, ¡y ambos sucedieron en menos de un mes de diferencia! Ese verano, durante mis vacaciones de la escuela, trabajaba en una finca en el sur de Missouri. La temperatura, cercana a los 40 grados, combinada con la humedad cercana al 100 por ciento -que es típica en esa época del año en esta región- nos aseguró que todas las actividades al aire libre serían una experiencia insoportable.

En especial para mi trabajo principal de “golpear” fardos de heno atados con alambre en la parte trasera de un camión. Eran días de temperaturas extremas y trabajos extenuantes por las demandas físicas que implicaban. Yo esperaba que llegara cada noche, no solo para cenar y encontrar alivio del polvo, los insectos, la humedad y el calor, sino también porque era la única oportunidad de ver las noticias de la noche y conectarse con el resto del mundo.

Punto de inflexión 1: A la luna

Había un pequeño televisor en blanco y negro en el comedor de la finca donde todos se reunían para comer. El viejo aparato estaba en un rincón de la habitación, y el volumen usualmente era tan bajo que solo podíamos adivinar lo que la gente en las imágenes granulosas estaba diciendo. Una noche, sin embargo, eso cambió. Cuando el murmullo de las voces se calló para la oración antes de cenar, las palabras que venían de la televisión eran inconfundibles. «Ese es un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad», dijo la voz.

Sentí la ola de dos realidades muy diferentes que recorrían mi cuerpo mientras escuchaba: una del mundo que nos separaba el uno del otro antes del anuncio, y otra del mundo donde esa separación desapareció, aunque solo sea brevemente, después. Las palabras eran de Neil Armstrong, y su voz viajaba a través del espacio desde la escalera de una frágil nave espacial en la superficie de otro mundo, a las redes de televisión de la Tierra.

El primer humano acababa de poner un pie en la luna. Ese fue el momento en que la visión colectiva de la humanidad acerca de sí misma y de innumerables generaciones pasadas dio paso repentinamente a una nueva visión. Me cambió para siempre. Cambió lo que yo sentía por el mundo. Cambió la forma en que me sentía acerca de las personas en el mundo. Ese día, éramos una familia global más allá de América del Norte y del Sur, europeos, asiáticos, australianos y africanos.

«Ese día, éramos una familia global más allá de América del Norte y del Sur, europeos, asiáticos, australianos y africanos».

En ese momento, éramos seres humanos, y solo habíamos logrado algo que hasta ese día había sido solo la materia de los sueños. De repente todo se volvió real. Estábamos en la luna, y lo sentí en mi cuerpo. Ese momento fue un punto de inflexión para mí, y lo recuerdo vívidamente hasta el día de hoy.

Punto de inflexión 2: Tres días de paz en un Woodstock masivo y televisado

Justo cuando pensé que posiblemente no podía recuperar el asombro que acababa de experimentar, sucedió lo impensable. Las estaciones de televisión que habían estado mostrando las imágenes de Neil Armstrong en la luna apenas unas semanas antes, ahora contaban con otra historia que el mundo entero también estaba viendo. 

Cuando me acerqué y subí el volumen del televisor, estaba claro que la historia llamaba la atención de los trabajadores cansados ​​en la mesa. En un giro del destino que no podría haberse coreografiado mejor en una novela utópica, la televisión mostraba a unos 500,000 jóvenes conviviendo en paz en el Festival de Música de Woodstock, en Nueva York.

¡Y sucedió durante el mismo verano que el aterrizaje lunar! ¿Cuáles son las posibilidades? Pensé, reflexionando sobre la ironía. El poder y la sincronicidad de lo que estaba viendo en la televisión era a la vez surrealista y profundamente conmovedor.

¡Los informes de las noticias describían cómo las 50,000 personas aproximadamente anticipadas originalmente por los organizadores del festival se habían convertido inesperadamente en medio millón!

La conclusión era que las instalaciones ya no podían manejar la gran cantidad de personas de manera segura. Los organizadores hicieron lo único que podían hacer: declararon que el festival sería un evento gratuito, y luego hicieron todo lo posible para proporcionar alimentos, agua, asistencia y servicios médicos a una audiencia empapada que, bajo la lluvia, había convertido el New York State Thruway en un estacionamiento virtual en el camino para llegar allí.

«… las 50,000 personas aproximadamente anticipadas originalmente por los organizadores del festival se habían convertido inesperadamente en medio millón

Si bien durante mucho tiempo se supo que tanto el aterrizaje en la luna como la reunión de tantas personas eran posibles, el factor desconocido era cómo se producirían tales eventos. El hecho de que Woodstock acabara siendo la reunión más grande y más pacífica de su tipo en la historia moderna fue un momento que altera el paradigma en la mente de las personas de todo el mundo. 

Con tantos jóvenes reunidos en un área tan pequeña, y con tan poca supervisión en un contexto de fuertes rechazos a la Guerra de Vietnam, la creencia generalizada era que el caos convertiría el evento en un verdadero desastre. Pero lo que ocurrió ese fin de semana demostró a que tales temores eran infundados.

Los puntos de inflexión suceden ante nuestros ojos

A lo largo de los tres días (que se convirtieron en cuatro días) de música, desnudos, sexo, drogas, lluvia y barro, la realidad del festival se convirtió en el tema de una generación: amor y paz. El hecho de que el ser humano fue a la luna, caminó por su superficie y regresó de manera segura, cambió todo tipo de paradigmas. Y que eso haya ocurrido durante el mismo verano que aquel inolvidable Woodstock, es un hecho sorprendente que las generaciones futuras no dejarán de estudiar. En el lapso de unas pocas semanas, nos demostramos que tenemos la tecnología para visitar otros mundos y la sabiduría para vivir en paz, sin necesidad de hacer cumplir la ley o de una autoridad que nos obligue a hacerlo.

«En el lapso de unas pocas semanas, nos demostramos que tenemos la tecnología para visitar otros mundos y la sabiduría para vivir en paz, sin necesidad de hacer cumplir la ley o de una autoridad que nos obligue a hacerlo.»

A pesar de que los eventos fueron diferentes entre sí, tanto Woodstock como el aterrizaje en la luna demostraron ser puntos de inflexión poderosos en mi vida, así como en las vidas de muchas otras personas. Y aunque sabemos que millones de personas vieron los dos eventos por televisión, solo puedo describir la razón por la que me cambiaron la vida. Ambos escenarios desafiaron el pensamiento, las ideas y las creencias del mundo que existían antes de que ocurrieran. Y ambos escenarios me mostraron lo que era posible.

¿Qué significan los puntos de inflexión para nuestro futuro?

Ya sea que un punto de inflexión sea espontáneo o intencional, la clave para aprovecharlo es comprender que una vez que ocurre, abre la puerta a posibilidades y resultados completamente nuevos. Teniendo en cuenta la cantidad y la profundidad de crisis que enfrentamos en nuestras vidas actualmente, puede ser que nuestra capacidad para reconocer los puntos de inflexión críticos, o para crearlos cuando sea necesario, se convierta en una de las claves para transformar positivamente nuestras vidas.

Por Gregg Braden
Extraído, adaptado y traducido de The Key To Transforming Our Lives