8 agosto, 2019

La ambición por la belleza corporal puede no tener límites

Es curioso observar cómo la avidez por la belleza corporal -un ideal que fue variando a través del tiempo y en las distintas sociedades- influye directamente en el comportamiento humano. Tal vez, mucho más de lo que nos imaginamos

Por Isha Escribano

Si bien las alteraciones transitorias de la apariencia no suelen ser perjudiciales, hay que reconocer que requieren de cierto tiempo y dinero. Un buen ejemplo de esto último es el uso de cosméticos y los peinados de moda, dos hábitos que han estado presentes en casi todas las culturas a lo largo de la historia. Pero los métodos utilizados no siempre son motivo de incomodidad únicamente; en ocasiones, pueden llegar a ser dolorosos, y hasta implicar ciertos riesgos para la salud. Mientras que algunas de esas costumbres aún permanecen vigentes, otras, actualmente en desuso, son consideradas inadecuadas o absurdas. Hagamos un poco de memoria, sin maquillaje.
Hasta fines del siglo XIX, las mujeres egipcias utilizaban plomo blanco para aclararse el pelo. Sin embargo, las aplicaciones excesivas producían que se quedasen peladas, en lugar de rubias. Además, la sombra que empleaban para resaltar sus ojos estaba hecha sobre la base de componentes tóxicos, que luego eran absorbidos a través de la piel. En fin, quienes utilizaban ese cosmético frecuentemente morían a edades tempranas.

«… la sombra que empleaban para resaltar sus ojos estaba hecha sobre la base de componentes tóxicos».

Mucho antes del nacimiento del psicoanálisis, culturas como las griegas y las romanas solían practicar deformaciones de cabeza, con el propósito de embellecer a sus muchachas y, además, asegurarles ciertos poderes mágicos contra las enfermedades.

Pero no todo pasa por la cabeza, es cierto; otros grupos étnicos se obstinaban en desfigurarse la boca y los labios por medio de la colocación de discos del tamaño de una moneda, a los que gradualmente se los reemplaza por otros cada vez más grandes. En algunas regiones del África, esos platos eran usados en pares, uno en el labio superior y otro en el inferior, dificultando tremendamente las funciones de la boca, tales como comer, hablar o gesticular.

«… otros grupos étnicos se obstinaban en desfigurarse la boca y los labios por medio de la colocación de discos del tamaño de una moneda».

Los dientes, por otra parte, también han sido objeto de alteraciones. En muchas culturas africanas y asiáticas, con el objeto de engendrar miedo, se solían extirpar los dientes centrales. De esa forma, enfatizaban el tamaño de los caninos o colmillos.
Las burmanas de Karen, conocidas mundialmente por sus “cuellos de jirafa” son obligadas a usar anillos de bronce alrededor del cuello, a fin de estirarlo, desde edades muy tempranas.

Si bajamos un poco más, y llegamos hasta la cintura, descubrimos que, siglos atrás, las mujeres de clase alta solían usar un doloroso dispositivo, el corsé -que se ataba tan fuertemente que dificultaba la respiración-, para moldear su silueta. De esa manera, además de reducir la cintura y levantar el busto, también lograban una postura erecta y “formal”, que simbolizaba rectitud social y prosperidad. Y nos vamos bien abajo. En el año 900 a.C., el emperador chino Li Yu obligó a todas las bailarinas de su corte a que se vendasen los pies en forma de arco. La práctica continuó vigente durante miles de años, principalmente entre las hijas de la aristocracia, hasta que fue finalmente prohibida, a comienzos del siglo XX. Hasta ese entonces, a ningún chino de la nobleza se le hubiera ocurrido casarse con una mujer con “pies de ganso”, que era como se denominaba a las de pies normales.

«En el año 900 a.C., el emperador chino Li Yu obligó a todas las bailarinas de su corte a que se vendasen los pies en forma de arco».

Actualmente, la belleza femenina asociada con una imagen corporal extremadamente delgada ha desencadenado una serie de desórdenes alimentarios, como la anorexia nerviosa y la bulimia, dos enfermedades poco frecuentes en culturas que no están obsesionadas con el adelgazamiento. Y hay más. Otra forma frecuente de modificación corporal actual es a través de las cirugías, entre las que se destaca la liposucción, que remueve parte de tejido adiposo del cuerpo. A pesar de que los resultados no siempre son exitosos, y de los riesgos médicos que implica el procedimiento, es una práctica cosmética sumamente habitual. Tan corriente, quizás, como el aumento del tamaño de las mamas. Desde 1962, año en que comenzaron a implantarse las primeras siliconas, la demanda aumentó considerablemente en casi todo el mundo. Y, nuevamente, sin importar los peligros que estas operaciones pudiesen causar, muchas mujeres decidieron cambiar el tamaño de sus bustos. Nariz, párpados, labios y, hasta los glúteos, también suelen ser sometidos a las promesas del bisturí. Ya nada se salva. Cualquiera puede llegar a ser el precio. Es que hasta los corazones más duros se dejan conmover por la belleza.

*Isha Escribano es cantante, música y compositora – fundadora y lider de Indra Mantras –; escritora y periodista; médica psicoterapeuta; conferencista; e instructora de yoga, técnicas de respiración y meditación.

Recibida en la Universidad de Buenos Aires, en 1993, cuenta con más de 25 años de experiencia en psicoterapias y sesiones de life-coach personales y grupales; 20 años de profundo estudio teórico y práctico de Ciencias Védicas; un Fellowship sobre Budismo e Hinduísmo en la Universidad de Cambridge, Inglaterra; conocimientos avanzados de medicina ayurveda y un año de residencia en Clínica Médica en el Hospital Italiano de Buenos Aires.

En los últimos 15 años brindó conciertos por todo el mundo, especialmente en Latinoamérica, y les dio cursos y talleres de desarrollo personal a más de 10 mil personas.

En las sesiones de terapia, presenciales u online, vuelca y comparte su experiencia de intensa vida personal, su profunda búsqueda espiritual y su mixtura de conocimientos científicos, artísticos y humanistas, provenientes de diversas culturas y corrientes de pensamiento. Suelen ser terapias cortas (generalmente de no más de 8 sesiones, con intervalos de 15 días a un mes, salvo situaciones excepcionales), apuntadas a resolver situaciones actuales puntuales y a modificar, eventualmente, ciertos hábitos cotidianos.

Es fundadora de El Arte de Vivir en la Argentina y Miembro Titular de la Academia Nacional del Folklore de la República Argentina.

En 2008, creó Indra Mantras -el primer proyecto de mantras pop de Sudamérica-, con el objeto principal de popularizar los mantras y elevar los valores humanos en la sociedad por medio de la música y el arte.

Por razones laborales y personales vivió en Boston y Nueva York (Estados Unidos), Cambridge (Inglaterra), Leipzig y Berlín (Alemania), Zurich (Suiza), Estocolmo y Västerås (Suecia). Además de español, habla fluido en inglés y tiene conocimientos de italiano, portugués, sueco, sánscrito y alemán.

Isha es mujer transgénero. Nació en Pergamino, provincia de Buenos Aires, Argentina, el 10 de marzo de 1969.