15 marzo, 2020

La compañía de los gatos posee varios efectos terapéuticos

Diversos estudios recientes han demostrado que la compañía de los felinos ofrecen innumerables beneficios para la salud física, psíquica y emocional

Los gatos ya eran venerados por nuestros antepasados, sobre todo por los antiguos egipcios, que los trataban como a dioses.

Bast, por ejemplo, en la antigua mitología egipcia, era la diosa de la fertilidad y protectora de las mujeres. Adorada desde la Segunda Dinastía (2890 a. C.)., representa la protección, el amor y la armonía.

Fue la diosa de la guerra en el Bajo Egipto, región del Delta del Nilo, antes de la unificación de las culturas del antiguo Egipto.

Se representaba con la forma de gato doméstico, o bien como una mujer con cabeza de gato, que siempre lleva un ankh (cruz de la vida egipcia) o en otros casos un sistro (instrumento musical) debido a que le agradaba especialmente que los humanos bailaran y tocaran música en su honor.

Su equivalente griego sería la diosa Artemisa.

Además, los gatos eran adorados (por eso es frecuente verlos en los jeroglíficos vestidos con joyas), e incluso matar a un gato por accidente era considerado un acto criminal castigado con la muerte.

Actualmente, puede que la sociedad moderna no considere a los gatos como dioses, pero sí, convengamos que son excelentes compañeros y seres sumamente amados por millones de personas.

Y es más, según la ciencia, los gatos tienen muchísimos poderes curativos por lo que se los considera como terapeutas holísticos.

Con estos nuevos hallazgos, no hay dudas en cuanto a su influencia positiva en la salud humana.

Por ejemplo, ¿habías escuchado alguna vez que un gato puede reducir considerablemente los riesgos de sufrir un ataque al corazón? Sí, así como lo escuchas. El hallazgo es el resultado de un estudio realizado en 4.000 estadounidenses por investigadores de la Universidad de Minnesota en el cual se concluyó, luego de 10 años de investigación, que los dueños de gatos tenían un riesgo menor de un 30% de sufrir un ataque cardíaco, en comparación con aquellos que no tenían felinos en sus hogares.

Otro estudio reciente, llevado a cabo por el doctor Karen Allen, investigador en la Universidad Estatal de Nueva York, demostró que las personas hipertensas que adoptaron un gato tenían valores de presión arterial menores en situaciones de estrés, en contraste con aquellos no tenían gatos.

La investigación, que fue presentada a la Asociación de Cardiología de los Estados Unidos, llegó a la conclusión de que los gatos mejoran el control de la presión arterial incluso más efectivamente que los inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina, drogas que se utilizan para vasodilatar (relajar) los vasos sanguíneos.

Otro trabajo científico, publicado en la revista Frontiers de Psicología, demostró que los gatos, debido al impacto que tienen sobre nuestros niveles de oxitocina, pueden reducir la agresión, aumentar la empatía, mejorar el aprendizaje y la concentración, además de producir una aumento de la fiabilidad en otras personas.

Como ya era conocido, la oxitocina es una hormona producida en el hipotálamo y popularmente conocida como la hormona del amor. Al ser liberada, los niveles de cortisol (la hormona responsable de estrés) disminuyen, promoviendo una enorme sensación de bienestar. 

Un tipo de bienestar físico, psíquico y emocional, que resulta en paz mental, el fortalecimiento del sistema inmunológico y menores índices de depresión.

Por último, hay algunos expertos que van más allá, y que afirman que cuando los gatos ronronean pueden curar gracias a las vibraciones que producen.

De acuerdo con un artículo en la revista Scientific American, los gatos ronronean con un patrón consistente de frecuencia entre 25 y 150 hercios. Los científicos han demostrado que los gatos ronroneando producen movimientos intermitentes de la laringe y el diafragma muscular, y se encontró que las frecuencias de sonido en este rango pueden mejorar la densidad ósea y promover la curación de las células.

Los investigadores afirman que como el gato conserva la energía a través de largos períodos de descanso y el sueño, es posible que el ronroneo sea un efectivo mecanismo para estimular el músculo y el hueso sin tener que gastar una gran cantidad de energía.

La increíble resistencia de los felinos ha popularizado el dicho popular que asegura que “los gatos tienen siete vidas”; el ronroneo, según los estudios mencionados, podrían ser una de las explicaciones para esta creencia.

Si bien es tentador decir que los gatos ronronean porque están contentos, es más plausible creer que el ronroneo es un medio de comunicación y una fuente potencial de auto-sanación. Este hallazgo podría proporcionar una gran ayuda en varias disciplinas de la medicina moderna.