13 noviembre, 2019

“La risa es el único capital que no se devalúa”

Todos los días busco aprender algo para la libertad propia libertad y la de los demás, confiesa el popular payaso argentino Piñón Fijo en esta entrevista

Por Isha Escribano

Una mañana de verano, en plena crisis argentina de principio de siglo, me desayuné con una crónica que me cautivó. El texto hablaba de un payaso cordobés que había hecho reír a padres e hijos en el Festival de Doma y Folklore de Jesús María. ¿Qué hacía un artesano de la risa todo pintarrajeado y con zapatones de payaso, me pregunté, en un escenario telúrico a más no poder? Aparentemente, a ese tal Piñón Fijo lo habían puesto sobre las tablas por especial pedido de la gente local.

Me alegré al enterarme de que en un momento de profundo malestar social había alguien capaz de llevar sonrisas al corazón de grandes y chicos. Horas más tarde, en la reunión de tapa del diario de Buenos Aires en el que trabajaba, un editor proponía publicar una entrevista a media página con el ex presidente Carlos Menem. No lo podía creer. Pudiéndole dar ese espacio, pensé, a tanta gente que anda por ahí, muchos de ellos anónimos, agregando valor en la sociedad.

¿Por qué no hacemos una nota con el payaso que está haciendo reír a cientos de familias cordobesas?”, propuse inocentemente. Las predictibles risas no tardaron en llegar y la reunión continuó como si nada.

Pero no me quedé de brazos cruzados. El corresponsal cordobés me consiguió el teléfono del productor del hasta entonces para mí desconocido Piñón Fijo, a quien llamé de inmediato. Del otro lado de la línea, con la tonadita típica, el entusiasmo se hizo evidente. “¿Una entrevista para La Nación con el Piñón?, venite que nosotros nos hacemos cargo de todo: avión, hotel, comidas…; además, quiero que veas la obra que está haciendo.”

En esos días, Pinón Fijo ya era bastante popular en su provincia, Córdoba, pero su nombre aún no había resonado en Buenos Aires

La entrevista se publicó el 27 de febrero de 2002. 

A fines de ese año me fui a vivir a Europa. Cuando volví a la Argentina, en enero de 2004, me sorprendí con que había un programa de televisión en Buenos Aires, varios discos y hasta zapatillas de Piñón Fijo

Fabián Gómez -ese es su nombre- lo había logrado. Cada tanto nos llamamos para saludarnos. 

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Piñón Fijo, el popular payaso cordobés que desde hace doce años viene pedaleando parejo por el noble camino de hacer reír, no permite que el ventarrón de la crisis se filtre por las ventanas multicolores de una escenografía de cuento de hadas. O que le arrebate los globos que él mismo transforma en flor, en avión o en la corona celeste que emociona a una tímida madre. 

Nada de eso. Cada noche que se presenta en el teatro de Carlos Paz, la función se colma de familias enteras, que bailan y entonan de memoria las canciones “del Piñón”.

Sin más herramientas que algún títere o su saxo cloacal, este personaje que se reconoce como una suerte de “duende urbano”, y que es decididamente mágico, campea la realidad fiel a su nombre. 

“Me bauticé así por las bicicletas de piñón fijo, en las que siempre hay que pedalear para adelante, sin aflojar, porque en cuanto le das para atrás, la rueda se traba”, explica, ahora a cara lavada, un Fabián Gómez de 36 años que pocos chicos reconocerían por la calle.  

Sabe que su pequeña lucecita puede iluminar mucho más si se combina con la de otros. “Por eso, trato de que los padres que llegan apagados por la desesperanza disfruten de un simple momento de risas y juegos junto a sus hijos”, explica. Y recuerda, con sus ojos perdidos en la oscuridad del lago San Roque, las miradas y la “devoción de esas caritas, que son el combustible esencial de la magia del personaje”.

Piñón Fijo es consciente de que no puede darse el lujo de equivocarse con ellos; de que en sus corazones está depositando una semilla que va a florecer de acá a algunos años. 

“Como lo han hecho conmigo Pepe Biondi, Pipo Pescador, María Elena Walsh… entonces, cuando recuerdo cuán fuerte ha calado esa gente dentro de mí, para mi alegría individual y mi sueño de alegría colectiva, siento que la responsabilidad que tengo es enorme”, dice.

Desde el escenario, con su gorro amarillo y sus peculiares zapatos que quién sabe dónde habrá conseguido, Piñón Fijo también enseña a cuidar el medio ambiente y a amar a la naturaleza

Piñón Fijo también enseña a cuidar el medio ambiente y a amar a la naturaleza

Disfruten del aire de la sierra: es toda para ustedes”, les dice a sus piñoncitos

Mientras los divierte, y ellos copian cada gesto de su ídolo, el “señor Piñón” o “don Fijo”, como respetuosamente lo llaman algunos abuelos, les va haciendo guiños a los mayores. Al contarles, por ejemplo, que a Plazo Fijo, su papá, “lo tienen encerrado desde hace un mes y que, según parece, va para rato”. O al cantar “otra canción por la salud mental de los padres”.

 “Mi desafío es el de hacer reír, pero sin distraer ni generar una risa boba, ciega o sorda”, advierte, sin compararse con nadie.

Orígenes…

Piñón Fijo, que había trabajado de peón “en una cantidad de oficios habidos y por haber”, nació en medio de la hiperinflación del ´89. El mismo día que se planteó si no debería invertir todas esas horas de insatisfacción y de mal pago en algo que le apasionara. 

“¿Por qué no?”, lo alentó Karina, su mujer. 

“Si yo soy el Piñón, mi mujer es el Fijo; mi mitad; con otra compañera no hubiera hecho ni una cuarta parte de lo que hago”, confiesa este artista que sueña con llegar a Buenos Aires, “pero defendiendo a rajatabla la esencia del personaje”.

No lo dudaron. De inmediato abandonaron el garaje con baño compartido en donde vivían con sus dos bebés y partieron hacia a Mina Clavero, a dedo, con los pesos contados para pagar una noche de camping.

Allí lo contrataron para tocar la guitarra en una parrilla. Pero como la cosa no andaba, la dueña del restaurante, con ánimo valedor, le preguntó qué más sabía hacer. 

Fabián Gómez, que después del colegio secundario había “picoteado” en varias clases de la Escuela de Arte, le contó de sus concurrencias en un par de talleres de mimo

Bueno, pintate, nomás, y salí a repartir volantes”, le ordenó la mujer. 

Y con la cara pintada como lo había hecho tantas veces en la intimidad de su casa, “jugando frente al espejo”, salió al ruedo. A la calle. En donde aprendió a divertir a grandes y chicos; “porque en cuanto se aburre uno -señala-, te quedás solo”.

Pedaleando…

De una peatonal desierta a una esquina transitada, el talento de Piñón Fijo no tardó en llegar, de boca en boca, a las fiestas infantiles; y, algo más tarde, al teatro y a la televisión. El año pasado, sus presentaciones en el show del Lagarto, un programa televisivo que se emite por canal 10 de Córdoba, y la edición de dos discos compactos, catapultaron su notoriedad en toda la provincia. Tanto es así, que un mes atrás fue invitado al Festival de Doma y Folclore de Jesús María como regalo de Reyes para los chicos.

“Mi mayor éxito lo logré el día que salí pintado de mimo por primera vez. Ese día había encontrado el lugar en el mundo desde el cual se puede dar y recibir, como una pelota de ping-pong rebotando infinitamente entre la gente y uno.

-Casi todas tus canciones hablan de la libertad, de volar, de “una ventanita sin rejas”…  -Sí, y creo que por eso hago lo que hago. El tema de la libertad es muy serio. Todos los días trato de aprender algo no sólo para mi propia libertad, sino también para la de los demás; especialmente la de mis hijos, a quienes trato de respetar y no encerrarlos con las rejas de los miedos que tiene uno como padre. Y en eso, ¡huy!, hay tanto que aprender. 

-¿Y es cierto que terminás llorando casi todas las funciones? -Sí. Pero no de tristeza. No son las lágrimas de esa otra cara que se le suele atribuir a los payasos. Es de emoción. Por la realización de un sueño, de un acto de amor de ida y vuelta. Y cuando lloro, lo hago orgulloso de mi llanto, sin intención de retenerlo, porque allí está todo mi agradecimiento a la gente y a la vida misma.

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*Isha Escribano es cantante, música y compositora; escritora y periodista; médica psicoterapeuta y life coach; conferencista; modelo; instructora de yoga, técnicas de respiración y meditación.

Recibida en la Universidad de Buenos Aires, en 1993, cuenta con más de 25 años de experiencia en psicoterapias y sesiones de life-coach personales y grupales; 20 años de profundo estudio teórico y práctico de Ciencias Védicas; un Fellowship sobre Budismo e Hinduísmo en la Universidad de Cambridge, Inglaterra; conocimientos avanzados de medicina ayurveda y un año de residencia en Clínica Médica en el Hospital Italiano de Buenos Aires.En los últimos 15 años brindó conciertos por todo el mundo, especialmente en Latinoamérica, y les dio cursos y talleres de desarrollo personal a más de 10 mil personas. En las sesiones de terapia, presenciales u online, vuelca y comparte su experiencia de intensa vida personal, su profunda búsqueda espiritual y su mixtura de conocimientos científicos, artísticos y humanistas, provenientes de diversas culturas y corrientes de pensamiento. Suelen ser terapias cortas (generalmente de no más de 8 sesiones, con intervalos de 15 días a un mes), apuntadas a resolver situaciones actuales puntuales. Como periodista y escritora, publicó más de 400 artículos de opinión, crónicas de viajes, ensayos y entrevistas en diversos medios gráficos de la Argentina y el exterior, principalmente entre 2000 y 2005. Su oficio de cronista la llevó a viajar por todo el mundo y a entrevistarse con figuras nacionales e internacionales de los más diversos ámbitos, culturas y tradiciones. También trabajó como columnista en programas radiales y como conductora televisiva en programas de salud. En 2006 fundó Igooh, el primer sitio argentino online de expresión ciudadana (y uno de los primeros de Latinoamérica), con contenido generado por los usuarios y sin moderación previa de comentarios. En 2007 fue nombrada Miembro Titular de la Academia Nacional del Folklore de la República Argentina. En 2008, creó Indra Mantras -el primer proyecto de mantras pop de Sudamérica-, con el objeto principal de popularizar los mantras y elevar los valores humanos en la sociedad por medio de la música y el arte. Su discografía incluye siete discos: -dos de folklore argentino: Por el sendero (2005); y De tierra y viento (2014); -y cinco de Indra Mantras: Niranjana (2008); Living Sessions (2011); Everything is love (2013); Siente (2016) y Canta (2019).Es instructora y fundadora (2001) de El Arte de Vivir en la Argentina. Por razones laborales y personales vivió en Boston y Nueva York (Estados Unidos), Cambridge (Inglaterra), Leipzig y Berlín (Alemania), Zurich (Suiza), Estocolmo y Västerås (Suecia). Además de español, habla fluido en inglés y tiene conocimientos de italiano, portugués, sueco, sánscrito y alemán.Isha es transgénero mujer.Vegetariana. Yoguini.Activista trans. Ambientalista.Nació en Pergamino, provincia de Buenos Aires, Argentina, el 10 de marzo de 1969. •Comenzó su transición de género el 3 de enero de 2019.
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