Las fascinantes enseñanzas de la flor de loto

La flor de loto simboliza la elegancia, la belleza, la perfección, la pureza y la gracia, y está a menudo asociada con los atributos femeninos ideales

La fascinación por la flor de loto -un tipo de lirio de agua- ha hecho que se convierta en sagrada y en un símbolo esencial de varias civilizaciones a lo largo de la historia, con múltiples significados no solo en Oriente sino también en el mundo occidental. Entre sus particularidades se destacan que que sus raíces tienen su base en el fango y en el lodo de lagunas y lagos. Por otra parte, posee la semilla con mayor longevidad y resistencia: la flor de loto es famosa porque puede aguantar hasta tres siglos reposando en tierra seca antes de florecer, sin perder su fertilidad, esperando a que en esa zona vuelva a haber agua. En cuanto se forma un nuevo lago, río o arroyo, empiezan a crecer.

La planta crece en aguas lodosas, se abre paso hasta la superficie buscando la luz solar y floreciendo, dando lugar a una flor de un color intenso, siempre brillante y limpia, para más adelante desprenderse de su tallo y dejar así una semilla nueva lista para renacer. Aunque las semillas no siempre esperen tanto tiempo para crecer, solo con tener la humedad mínima que necesitan ya pueden desarrollarse, el proceso por el que pasan esta planta y su flor es asombroso y, por ello, siempre ha tenido un lugar representando cosas positivas en distintas religiones y culturas. Y precisamente porque puede nacer y vivir en un terreno pantanoso, es símbolo de la pureza y belleza inmaculada. En el yoga, la posición del loto (padmasana) es la postura tradicional de la meditación en la que se cruzan las piernas, cada pie ubicado encima del muslo opuesto y las manos abiertas (maha mudra) sobre el regazo.

La flor de loto se nutre del barro mismo, en ciénagas o lugares pantanosos, y cuando florece se eleva por sobre el lodo. Durante la noche, sus pétalos se cierran y se sumerge por completo bajo el agua; pero en el nuevo amanecer se alza sobre el agua sucia, intacta, impoluta, sin restos de impurezas, debido a la disposición de sus pétalos en forma espiral. Además, es la única flor que es flor y fruto al mismo tiempo. Cuando está cerrada, no huele, pero cuando se abre esparce su aroma. En la mayoría de las religiones y tradiciones orientales, no es extraño observar a las deidades están sentadas sobre una flor de loto, en actitud meditativa. Por otra parte, es un misterio que la ciencia no puede explicar, ya que tiene de repeler a los microorganismos y a las partículas de polvo.

La flor de loto supone una magnífica metáfora de cómo existen personas capaces de plegar el dolor y desplegarlo posteriormente en forma de serenidad, autocontrol y persistencia. Acaso el significado más importante de la flor de loto es la pureza del cuerpo y del alma. El agua lodosa que acoge la planta está asociada con el apego y los deseos carnales, y la flor inmaculada que florece en el agua turbia en busca de la luz es la promesa de pureza y elevación espiritual. Simbólicamente, se la asocia con la figura de Buda y sus enseñanzas y, por eso, son flores sagradas para los pueblos de Oriente. Cuenta la leyenda que cuando el niño Buda dio los primeros pasos, en todos los lugares que pisó, florecieron flores de loto.

En palabras del maestro Thich Nhat Hanh: “La flor de loto no piensa: No quiero el barro. Sabe que puede florecer tan bella sólo gracias al barro. Para nosotros, ocurre lo mismo. Tenemos semillas negativas en nuestro interior, el elemento del barro; si sabemos cómo aceptarlo, nos aceptamos a nosotros mismos. La flor de loto no necesita deshacerse del barro. Sin barro, moriría. Si no tenemos desechos, no podemos florecer. No deberíamos juzgarnos, ni juzgar a los demás. Sólo necesitamos practicar la aceptación y así progresar sin lucha. El proceso de transformación y sanación requiere prácticas continuadas. Producimos basura cada día, y por este motivo necesitamos practicar continuamente para cuidarnos de nuestra basura y convertirla en flores”.