13 agosto, 2019

No somos islas: las relaciones afectivas son sinónimo de salud

Las personas que comparten la vida con sus seres queridos tienen menores chances de enfermarse

Por Isha Escribano

Al surcar las calmas aguas de la filosofía, o cada una de sus infinitas ramas, probablemente atisbaremos, en algún punto, que el ser humano es un ser social: no una isla. Y en el turbulento mar de la vida queda claro que las relaciones sociales constituyen un refuerzo inestimable para mantener las enfermedades en la orilla, a buen resguardo.

Un grupo de científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pittsburg comprobaron, hace unos años, que la mayor cantidad de relaciones sociales disminuye proporcionalmente las posibilidades de que una persona pueda contraer una enfermedad infecciosa. El doctor Bruce Rabin, médico psiquiatra y líder del trabajo, explica que el contacto frecuente con familiares y amigos ayudaría, entre otras cosas, a controlar la producción de adrenalina y cortisol, ambas hormonas relacionadas con el estrés. El rápido incremento de cualquiera de esas sustancias, así como las altas concentraciones en forma crónica puede debilitar, e inclusive suprimir, la respuesta del sistema inmune.

“A medida que aumentan las concentraciones de adrenalina y cortisol, menor es la capacidad de nuestro sistema de defensa para combatir agentes infecciosos”, explica Rabin. Pero, por otra parte, no todas las relaciones que entablamos a diario son necesariamente beneficiosas para la salud. O para el espíritu, si se quiere. Y Rabin, que también lo sabe, recalca que cierto tipo de contactos sociales pueden ser, y de hecho son, generadores de estrés y sufrimiento.
“La interacción diaria con personas que nos hacen sentir incómodos y nos generan ansiedad, es poco beneficiosa para la integridad de nuestro sistema de defensa y, consecuentemente, para la salud”, agrega. Sin embargo -concluye Rabin-, la respuesta no está en el aislamiento (al margen de que la mayoría de las veces esos encuentros son inevitables), puesto que esa situación no hace más que disminuir nuestras defensas.

Del otro lado del océano, un grupo de investigadores de la Amsterdam´s Vrije University observó en que las personas mayores rodeadas de seres queridos las probabilidades de enfermar gravemente disminuyen a la mitad, comparado con personas de la misma edad pero que navegan por la vida de manera más solitaria.

En fin, la lista de estudios similares a los dos aquí mencionados es extensa y, aunque puedan diferir en algún que otro punto, todos desembocan en las mismas conclusiones: el tiempo compartido con seres queridos, amigos o familiares, con aquellos que podemos reír, llorar o jugar libremente, con quienes nos escuchan y confían sus tristezas, miedos o alegrías, no solamente es una importante fuente de felicidad y salud sino, además, una poderosa herramienta para salvaguardarnos de las enfermedades. Y todo esto, por supuesto, mucho más allá del placer de compartir cada momento de nuestras vidas junto a ellos.

*Isha Escribano es cantante, música y compositora – fundadora y lider de Indra Mantras –; escritora y periodista; médica psicoterapeuta; conferencista; e instructora de yoga, técnicas de respiración y meditación.

Recibida en la Universidad de Buenos Aires, en 1993, cuenta con más de 25 años de experiencia en psicoterapias y sesiones de life-coach personales y grupales; 20 años de profundo estudio teórico y práctico de Ciencias Védicas; un Fellowship sobre Budismo e Hinduísmo en la Universidad de Cambridge, Inglaterra; conocimientos avanzados de medicina ayurveda y un año de residencia en Clínica Médica en el Hospital Italiano de Buenos Aires.

En los últimos 15 años brindó conciertos por todo el mundo, especialmente en Latinoamérica, y les dio cursos y talleres de desarrollo personal a más de 10 mil personas.

En las sesiones de terapia, presenciales u online, vuelca y comparte su experiencia de intensa vida personal, su profunda búsqueda espiritual y su mixtura de conocimientos científicos, artísticos y humanistas, provenientes de diversas culturas y corrientes de pensamiento. Suelen ser terapias cortas (generalmente de no más de 8 sesiones, con intervalos de 15 días a un mes, salvo situaciones excepcionales), apuntadas a resolver situaciones actuales puntuales y a modificar, eventualmente, ciertos hábitos cotidianos.

Es fundadora de El Arte de Vivir en la Argentina y Miembro Titular de la Academia Nacional del Folklore de la República Argentina.

En 2008, creó Indra Mantras -el primer proyecto de mantras pop de Sudamérica-, con el objeto principal de popularizar los mantras y elevar los valores humanos en la sociedad por medio de la música y el arte.

Por razones laborales y personales vivió en Boston y Nueva York (Estados Unidos), Cambridge (Inglaterra), Leipzig y Berlín (Alemania), Zurich (Suiza), Estocolmo y Västerås (Suecia). Además de español, habla fluido en inglés y tiene conocimientos de italiano, portugués, sueco, sánscrito y alemán.

Isha es mujer transgénero. Nació en Pergamino, provincia de Buenos Aires, Argentina, el 10 de marzo de 1969.