19 octubre, 2019

Los secretos de “la hormona del amor”

En tan solo 3 minutos (que es el tiempo en que la oxitocina está presente en nuestro organismo luego de su secreción) la “amorosa hormona” es capaz de tener efectos duraderos sobre aspectos tan importantes de la vida

Si hacemos memoria, veremos que más de una vez hemos dicho o escuchado la expresión tener química con alguien. ¿No es así?  
Ahora, ¿qué es eso que nos genera cierta afinidad o una atracción especial hacia otra persona especial? Y en la misma línea: ¿por qué nos suele gustar tanto que nos acaricien? ¿Es posible estimular esa sensación? 

Todas las respuestas a esas preguntas nos conducen a un denominador común: la oxitocina, una hormona liberada por la hipófisis o glándula pituitaria (órgano endocrino que, en términos yóguicos, está posicionado en correspondencia con lo que se conoce como “el tercer ojo”).

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Básicamente, la oxitocina cumple dos funciones principales: fisiológicas y neurológicas (es decir, que influye tanto sobre nuestro cuerpo como sobre nuestras emociones, sensaciones y comportamiento).

A nivel fisiológico, la oxitocina tiene funciones muy importantes durante el parto y la lactancia, ya que estimula la dilatación necesaria para el parto, y se estimula además la producción de leche materna.

Debido a que la oxitocina es en gran parte la hormona responsable de el enamoramiento, el mantenimiento de relaciones duraderas, el apego entre padres e hijos,  la empatía,  la generosidad y el autoestima, también se la conoce como la “hormona de los mimosos”, la “hormona del amor” o, inclusive, la “hormona de la monogamia”.

De hecho, la liberación de oxitocina aumenta considerablemente en nuestro torrente sanguíneo al recibir caricias amorosas, aunque podríamos resumir que la oxitocina se activa durante actividades que estimulan nuestros sentidos de manera placentera, así como también:

1. Yoga: Muchos practicantes de yoga notan la sensación de “estar flotando, e inmenso bienestar, luego de cada práctica de yoga. ¿La explicación? Entre muchos otros factores, la liberación de oxitocina que se produce durante las diferentes posturas a lo largo de la clase. Tanto es así que los antiguos rishis, o sabios, de la antigua India, desarrollaron asanas (posturas de yoga, como por ejemplo surya namaskarsirshasana, yogamudrasanamatsyasanasumeru asanapranamasana, pasa hastasana) y pranayamas (técnicas de respiración) específicos, para el cuidado del hipotálamo y la glándula pituitaria (o hipófisis), que son justamente los órganos endócrinos encargados  de la liberación de oxitocina.

2. Contacto. Es sabido por la ciencia que la oxitocina es liberada al dar y recibir caricias, masajes terapéuticos y en relaciones amorosas.

3. Dieta. Si bien la oxitocina no se encuentra presente en los alimentos, existesn algunos alimentos que podrían estimular su producción, tales como: romero, eneldo, tomillo, perejil, hinojo, hierbabuena, chocolate y leche animal. La vitamina C, por su parte, es considerada una aliada de la oxitocina, puesto que mejora la eficacia de su mecanismo de producción.

Fuente: extraído y adapatado de una nota publicada en el blog de la Escuela de Yoga Mandiram, por Rossana Marenzi, psicóloga y psicoterapeuta.