27 febrero, 2019

¿Alguna vez soñaste con ser otra persona?

En el afán por pertenecer, muchas veces acabamos encubriendo nuestra verdadera identidad con tal de ganar el aprecio, el amor y hasta el respeto de los demás

Por Isha Escribano

¿Alguna vez soñaste con ser otra persona? ¿O fantaseado con dejar de ser quien eres, aunque sea por unos instantes? ¿Sí? Entonces sígueme. Por acá, por favor. En el piso 7 y medio del edificio Mertin-Flemmer, en Nueva York, encontrarás una pequeña abertura en la pared. Traspásala, intérnate en la negrura del corredor y verás como una poderosa fuerza te succionará hacia las mismísimas entrañas del actor estadounidense John Malkovich. Durante 15 minutos percibirás la realidad con otros sentidos y comprobarás que -como conjeturaba David Hume- el mundo y la persona que lo mira no son más que haces de percepciones instantáneas e inconexas ligadas por la memoria y la imaginación.

«Uno se totaliza, calma, se hace fértil y feliz cuando (y sólo entonces) se completa el proceso de individuación, es decir, el consciente y el inconsciente han aprendido a vivir en paz y a completarse recíprocamente».

Ahora. ¡Cuidado! Porque si al cruzar aquel portal otro turista también está husmeando por la mente de Malkovich, entonces un atajo te desviará al inconsciente del afamado artista, donde antepasados, fantasmas y recuerdos de niñez de esa otra alma se entreveran con sueños endebles y fantasías efervescentes. Allí, entre recuerdos e instintos, tal vez comprendas la tozudez de Carl Jung, que insistía: «Uno se totaliza, calma, se hace fértil y feliz cuando (y sólo entonces) se completa el proceso de individuación, es decir, el consciente y el inconsciente han aprendido a vivir en paz y a completarse recíprocamente».

En fin. Sea cual fuere el recinto por el que pases, a los 15 minutos exactos finalizará la visita y, te guste o no, volverás a ser la misma persona de siempre. Sí, la de siempre; salvo que consigas apoderarte de la mente de Malkovich. En tal caso, permanecerás dentro del comediante todos los años que te apetezcan. Artimaña, y por qué no hazaña, a la que recurrió Craig -el joven titiritero interpretado por John Cusack en el film «¿Quieres ser John Malkovich?»-, con el solo objeto de conquistar a la imposible Maxine.
Siendo él, Craig, un anónimo, la morocha de sensualidad encarnada no le da ni la hora, pide la cuenta y pega la vuelta. Siendo Malkovich, en cambio, Craig asegura su vida junto a Maxine.

«… un atajo te desviará al inconsciente del afamado artista, donde antepasados, fantasmas y recuerdos de niñez de esa otra alma se entreveran con sueños endebles y fantasías efervescentes».

Claudio Rud, médico psiquiatra y psicoterapeuta de formación rogeriana, me comenta en una conversación mano a mano, que mucha gente lo consulta para que de alguna forma se le asegure que va a estar adentro. «Una suerte de temor pánico a quedarse afuera. ¿Afuera de qué? No importa -me explica Rud-. El asunto es que hay que estar adentro: tener celular, el peso adecuado…, porque si no, no existís«. Para él, es fundamental aprender a relacionarnos sin ese miedo. Y concluye: «Solidaridad es que el otro, pudiendo mostrarse tal cual es, sea tenido en cuenta».

«Descubrirse exige el abandono de mandatos y creencias sobre la manera de sentir, de pensar y de vivir».

La película cuestiona desde la naturaleza de la realidad, la identidad y el concepto del yo hasta la adicción a la vida de las celebridades y ese afán por ser otro. Y aunque parezca descabellada, habla de cosas que ocurren todos los días. Después de todo, ¿no pasamos más tiempo mirando otras ventanas -televisión y computadora- que la de nuestra casa? ¿No interpretamos, de una u otra forma, personajes que no se corresponden necesariamente con la propia identidad, pero que son aceptados socialmente?

Sí, somos sociales. Tendemos a imitar gestos, palabras, deseos, valores… Buscamos identificarnos con códigos comunes. Muchas veces, empero, acabamos modificando desde emociones, creatividad e inclinaciones innatas, y hasta nuestras verdadera identidad, con tal de conformar las expectativas ajenas y ganar el aprecio, el amor y hasta el respeto de los demás. Queremos pertenecer, sí. Pero descubrirse exige el abandono de mandatos y creencias sobre la manera de sentir, de pensar y de vivir.

Einstein hablaba de una solidaridad del hombre con las cosas vivientes, como una matriz de energía amorosa e inteligente. En Oriente (ch´i, en China; prana, en la India), el concepto de energía vital impregna todo el universo. Los budistas enseñan que estar vacío significa aferrarse a la noción de que uno es sólo un yo separado. Para los cabalistas, estamos conectados por una membrana de luz. Todo fluye libremente. Si la relación es sana, la luz no tiene obstrucción. El ser humano sufre, es imperfecto y, al cerrarse, muere. Actuar en separación requiere mucha más energía. ¿Por qué no librarse, entonces, de la prisión construida en la propia mente, que nos aísla e impide compartir la intimidad con uno mismo y con los demás?

Es fundamental volver a encontrar una perspectiva que nos devuelva la conciencia de singularidad e identidad de cada persona y nos permita, a la vez, apreciar a cada ser humano como una criatura única, irrepetible y preciosa, aceptando su verdadera naturaleza. Títere: muñeco al que se mueve con cuerdas o metiendo la mano dentro de él; persona falta de carácter, energía o voluntad, que es manejada por otra. Nos vemos en Malkovich. En una hora.

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*Isha Escribano es cantante, música y compositora; escritora y periodista; médica psicoterapeuta y life coach; conferencista; modelo; instructora de yoga, técnicas de respiración y meditación.

Recibida en la Universidad de Buenos Aires, en 1993, cuenta con más de 25 años de experiencia en psicoterapias y sesiones de life-coach personales y grupales; 20 años de profundo estudio teórico y práctico de Ciencias Védicas; un Fellowship sobre Budismo e Hinduísmo en la Universidad de Cambridge, Inglaterra; conocimientos avanzados de medicina ayurveda y un año de residencia en Clínica Médica en el Hospital Italiano de Buenos Aires.En los últimos 15 años brindó conciertos por todo el mundo, especialmente en Latinoamérica, y les dio cursos y talleres de desarrollo personal a más de 10 mil personas. En las sesiones de terapia, presenciales u online, vuelca y comparte su experiencia de intensa vida personal, su profunda búsqueda espiritual y su mixtura de conocimientos científicos, artísticos y humanistas, provenientes de diversas culturas y corrientes de pensamiento. Suelen ser terapias cortas (generalmente de no más de 8 sesiones, con intervalos de 15 días a un mes), apuntadas a resolver situaciones actuales puntuales. Como periodista y escritora, publicó más de 400 artículos de opinión, crónicas de viajes, ensayos y entrevistas en diversos medios gráficos de la Argentina y el exterior, principalmente entre 2000 y 2005. Su oficio de cronista la llevó a viajar por todo el mundo y a entrevistarse con figuras nacionales e internacionales de los más diversos ámbitos, culturas y tradiciones. También trabajó como columnista en programas radiales y como conductora televisiva en programas de salud. En 2006 fundó Igooh, el primer sitio argentino online de expresión ciudadana (y uno de los primeros de Latinoamérica), con contenido generado por los usuarios y sin moderación previa de comentarios. En 2007 fue nombrada Miembro Titular de la Academia Nacional del Folklore de la República Argentina. En 2008, creó Indra Mantras -el primer proyecto de mantras pop de Sudamérica-, con el objeto principal de popularizar los mantras y elevar los valores humanos en la sociedad por medio de la música y el arte. Su discografía incluye siete discos: -dos de folklore argentino: Por el sendero (2005); y De tierra y viento (2014); -y cinco de Indra Mantras: Niranjana (2008); Living Sessions (2011); Everything is love (2013); Siente (2016) y Canta (2019).Es instructora y fundadora (2001) de El Arte de Vivir en la Argentina. Por razones laborales y personales vivió en Boston y Nueva York (Estados Unidos), Cambridge (Inglaterra), Leipzig y Berlín (Alemania), Zurich (Suiza), Estocolmo y Västerås (Suecia). Además de español, habla fluido en inglés y tiene conocimientos de italiano, portugués, sueco, sánscrito y alemán.Isha es transgénero mujer.Vegetariana. Yoguini.Activista trans. Ambientalista.Nació en Pergamino, provincia de Buenos Aires, Argentina, el 10 de marzo de 1969. •Comenzó su transición de género el 3 de enero de 2019.
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