Una lección de vida: cómo vivir las mudanzas sin estrés

Una de las situaciones más estresantes para la mayoría de las personas es el cambio de domicilio; sin embargo, la familia de esta historia, que se mudó 15 veces en los últimos 10 años, comparte cómo lograron hacerlo con total tranquilidad.

El grupo familiar en cuestión, “los Litvak”, está compuesto por padre y madre (casados hace 30 años) y 3 hijos: 2 mujeres y un varón.
Por lo que se lee, se trata de gente simple, tranquila, de clase media de la ciudad de Buenos Aires.
Una familia tipo, podría decirse.

“… una familia algo particular, que confiesa haberse mudado, y sin estrés, en los últimos 15 años de sus vidas”.

Otra curiosidad de la historia es que no se trata de gente nómade, ni de artistas, diplomáticos, expatriados por alguna empresa multinacional o malhechores que debieron escaparse de la ley. Tampoco los persiguen ni la mafia, ni acreedores, y lejos están de ser espías encubiertos o detectives a sueldo.
Nada de eso.
No existe absolutamente ningún factor externo, en apariencia, que los haya forzado a cambiar de tantas casas o departamentos en un lapso de una frecuencia tan inusual, como estresante y agotadora para la mayoría del resto de los mortales.

“Otra curiosidad de la historia es que no se trata de gente nómade, ni de artistas, diplomáticos, expatriados por alguna empresa multinacional o malhechores que debieron escaparse de la ley”.

Sin embargo, ellos van de charco en charco, de domicilio en domicilio, con la liviandad y el espíritu de un placard digno de Marie Kondo.
Aquí van algunos de sus testimonios y consejos prácticos para mudarse sin estrés. Lo interesante también es que lo que comparten, nos recuerdan lecciones básicas, prácticas y fundamentales para la vida en general que, a fin de cuentas, también está en constante cambio.

Consejos para mudarte con mínimo estrés

¿Llevar todos los muebles o venderlos y comprar nuevos? “Cuando te mudás tenés que poner en la balanza si te conviene realmente trasladar todo. Lo que nos pasó en estos últimos años es que nos dimos cuenta que es mejor tener los muebles mínimos que necesitamos. Y así con todo, nos volvimos minimalistas”.

Embalar y etiquetar con organización. “Ahora las empresas de mudanza no dan más canastos, sino cajas de cartón que son más livianas y no las tenés que devolver, lo que te da tiempo para desembalar tranquilo en tu nueva casa. El método que usamos para guardar todo es según el lugar de la casa a la que pertenecen las cosas: cocina, baño, cuarto de cada uno… “.

Sacar fotos de los muebles que hay que volver a armar. “Si hay que desarmar y rearmar los muebles, tenés que sacar fotos de las partes de ensamblado para guiarte al volver a instalar todo. Igual ya no usamos más camas, ahora cada uno tiene un sommier, no hay nada más simple”.

Decidir qué llevar antes de embalar. “Aprovechamos el momento de cada mudanza para hacer una limpieza general: donar cosas que no usamos (todo lo que no se usó en un año y medio se regala), tirar lo que está roto, regalar las prendas que a los chicos le quedaron chicas. En ese momento te das cuenta de cuántas cosas comprás que no te sirven realmente. Con cada mudanza vamos aprendiendo a no acumular“.

Testimonios

– Algunos lo ven como una locura pero yo siento que el cambio y el ponernos nuevos objetivos nos mantiene jóvenes, con agilidad mental (Hernán).

A nosotros el hecho de tener metas claras a dos o cinco años nos obliga a esforzarnos más laboralmente. Por un lado te genera estrés y por el otro te genera la adrenalina de saber que vas a ir a un lugar nuevo (Hernán).

– Cuando uno se muda es una renovación, la casa que vos comprás no es parte de tu cuerpo que si no la tenés es una pérdida irreparable (Karina).

La familia no es las paredes, es estar juntos (Karina).

– Los chicos saben que cada mudanza es para mejorar y confían en nosotros ¡por ahora al menos! Y cambian de casa pero no de colegio ni de amigos, siempre nos movemos por el mismo barrio (Hernán).

– Sabiendo que cuando te morís te vas sin nada, yo aprovecho cada mudanza para eliminar posesiones, lo que no usé en los últimos dos años lo pongo en una bolsa y lo dono, incluso si son regalos que me hicieron que jamás abrí. No tengo nada viejo, ni ropa ni objetos (Karina).

– Uno tiene que renovar y desapegarse, aceptar otros lugares nuevos (Karina).

“… ellos van de charco en charco, de domicilio en domicilio, con la liviandad y el espíritu de un placard digno de Marie Kondo”.